31 julio, 2016 Jose Angel Rodríguez

EL PSE-EE PIDE TRANSPARENCIA Y RESPONSABILIDADES POR LAS IRREGULARIDADES Y LOS SOBRECOSTES EXISTENTES EN LA CONSTRUCCION DEL DANTZAGUNE – LEKUONA

Desde el PSE-EE debemos denunciar que el alcalde, Julen Mendoza, junto con el concejal de PODEMOS y delegado de Cultura, Jon Collar, han lanzado una gran cortina de humo para ocultar su responsabilidad en la ruinosa y negligente gestión de las obras del proyecto DANTZAGUNE-LEKUONA, cuyo sobrecoste supera ya los 2,4 millones de euros. Hay que recordar que este proyecto se adjudicó en septiembre de 2013 con un presupuesto máximo de 4.180.126,00 €. En junio de 2014 costaba ya 5.647.698,76 €. y en abril de 2015, 6.599.760,27 €. Lleva acumulado un desvío del 57,88% respecto del presupuesto inicial y puede crecer hasta el 70%.

 

Apegados a una estrategia victimita, BILDU y PODEMOS han pretendido echar balones fuera culpando al contratista y al Gobierno Vasco del retraso en las obras y del nuevo encarecimiento del proyecto. Pero la realidad que consta en los informes es que se ha producido un error injustificable en el cálculo del aforo del nuevo auditorio, que pasa a tener una capacidad de 2.400 plazas, en vez de las 700 estimadas. Un incremento del 340% del aforo real que obliga a modificar nuevamente el proyecto de ejecución y que multiplicará los sobrecostes.

Por causa de este error en la redacción del proyecto, las obras no podían seguir ejecutándose. Consta en los informes que contrariamente a lo que trata de escenificar el Alcalde, el contrato se ha rescindido de común acuerdo, a propuesta del Ayuntamiento y sin indemnizaciones mutuas, por no existir responsabilidad del contratista. A pesar de ello, el alcalde ha impuesto a la empresa una penalidad de 37.053 € para vender a la opinión pública una imagen de contundencia por el retraso de las obras y desviar la atención de su negligente gestión. La ciudadanía de Errenteria no quiere más postureos, quiere que se empleen los fondos públicos con eficiencia y eficacia, atendiendo a las necesidades reales del pueblo.

Llevar ejecutado el 50% de la obra y que aflore a estas alturas, un aforo de 2.400 plazas, es un ejemplo burdo y manifiesto de la incompetencia y de la poca transparencia con la que el alcalde y el delegado de Cultura están gestionando un proyecto plagado de irregularidades de todo tipo y, lo más grave de todo, se está construyendo un edificio de mayor volumen y más plantas de las permitidas por la ley.

En el año 2013 el alcalde Mendoza nos repitió hasta la saciedad que iba a ser un proyecto “austero”. Al concejal de PODEMOS, desde su sillón de Cultura, le sigue pareciendo un proyecto “imprescindible” pero, visto lo faraónico de la obra, a cualquier ciudadano normal de Errenteria le surgen unas dudas: ¿Hace falta gastarse 7 u 8 millones de euros en construir un auditorio de 2.400 plazas? ¿Cómo puede haber tantas irregularidades y desfases? ¿Cuál va a ser el coste final y el mantenimiento mensual de este proyecto?

Todo ello poniendo en peligro para los intereses de Errenteria el convenio con la Diputación Foral, ya que ante el cambio sustancial que se produce, es normal y probable que dicha entidad cancele el convenio y haya que abordar unas nuevas negociaciones con un resultado más que incierto, producto de una mala gestión.

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